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1º.- Para saltar, hay que soltar

 

para saltar hay que soltar

Amo una frase que alguna vez le escuché decir a alguien…
“Para saltar, hay que soltar”.
¿Cuántas veces quedamos atadas a algo o a alguien que sólo nos impide seguir creciendo?
Porque, no importa la edad que tengas, crecer duele.
El cambio duele.

Las serpientes cambian de piel a medida que crecen, lo hacen de un tirón: como si te sacaras un guante de la mano o una media del pie. Crecen y cambian. Punto. También lo hacen para curar heridas y limpiarse de los parásitos externos.
Ojalá para nosotras también fuera tan fácil quitarnos de encima lo que ya no necesitamos, lo que nos hace daño.
Dejar atrás viejos hábitos que no suman, sino que restan (y mucho).
En el fondo, sabemos cuando una relación no da para más, cuando un trabajo cumplió un ciclo o cuando una amistad se terminó. Y sin embargo, y a pesar de que lo sabemos, seguimos insistiendo.
Confiamos en que todo va a mejorar.
Es válido el intento: tratar, tratar, tratar y seguir tratando. “Quiero darle otra oportunidad y ver qué pasa”; “No quiero tomar la decisión sin haber agotado todos los recursos”.
Siempre hay excusas para no animarnos a lo que viene, para quedarnos en el círculo del confort y la seguridad, saltar esa valla da vértigo.
De sólo pensarlo, nos duele el cuerpo, llegan los ataques de pánico, las tortícolis… Pues bien: inhalemos, exhalemos y a dar el salto.

No podemos detener el crecimiento, tenemos que sacarnos esa piel que ya no nos sirve más… igual que las serpientes.
Y empezar hoy, con lo que sea.
Dejemos de “acomodarnos” la piel en lugar de cambiarla: “Estiro un poquito de acá, otro de allá y aguanto un año más”.
La serpiente, gracias a su renovación constante, se convirtió en símbolo de salud para la medicina.
Y TU, ¿en qué te quieres convertir?

La vida es como un río que fluye. Si queremos seguir en curso, debemos soltar los amarres que detengan nuestro curso y nuestro crecimiento. Al cerrar -“ciclos”…. permitimos que la vida nos traiga nuevas esperiencias.
Con lecciones aprendidas, con entusiasmo y abriendo puertas a lo nuevo, con esperanza y alegría por un nuevo amanecer.

YO DECRETO…
Hoy suelto mi pasado y todo lo que me lastimó,
sólo me quedo con lo bueno y bonito que vivi.
Así salto a lo que viene, un presente lleno de luz
con toda la gente que amo y me ama.

Gracias Dios mío porque esto ya es un hecho.

Así sea.
ATTE…. GUILLE GARZA.

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