You are here

Creencias

si yo cambio todo cambiaCreencias

Era un reconocido siquiatra, para algunos uno de los hombres mas influyentes de su tiempo y además un reputado terapeuta.
Cierto día atendía a un paciente muy difícil. El hombre se rehusaba a comer porque decía que “era un cadáver”, y que los cadáveres “no se alimentan”…
El cierto momento el terapeuta -algo exasperado- decide aplicar un enfoque radical y confrontar su modelo del mundo. Entonces le interpela diciendo: dígame, los cadáveres sangran?

El paciente dice que no.

Entonces el terapeuta –con el acuerdo del paciente- le pincha con un alfiler, y este obviamente comienza a sangrar.
Entonces el paciente muy asombrado dice: “Caramba, parece que los cadáveres pueden sangrar después de todo!”

Esta historia te muestra la muy natural tendencia que todos experimentamos a ser coherentes con nuestras creencias, aun a costa de caer en el absurdo.

La función de tus ojos es ver. La de tus oídos oír. La de tu tacto sentir.
Y la de tu mente?
Tu mente “cree”.

Un pensamiento repetido forma una creencia. Una creencia es una opinión sobre algo pero una vez asumida se comporta en tu cuerpo y en tu vida como algo que sabes, como una verdad.

Una vez que asumes una creencia -cualquiera sea ella- será para ti la “verdad”, y toda tu vida estará tenida por ella.

Cada creencia es como un cristal de color a través del cual miras el mundo.

Si la creencia es acertada o no, si es buena o no, eso no tiene importancia. Una vez que la aceptas será el software que manejará tu computadora biológica.

Se puede afirmar que nuestras limitaciones personales responden a creencias limitantes. A ella nos referimos como creencias negativas.

De acuerdo con los trabajos de Dilts (un innovador en el campo de la PNL) las personas suelen auto limitarse con básicamente tres tipos de creencias negativas:

Desesperanza: te sientes desolado y sin esperanza porque crees que no es posible lograr nada.

Impotencia: sientes que es posible lograr algo pero no crees tener la capacidad o la fuerza. Es como estar en un estado de indefensión o desprotección. Otros si, pero tu no.

Demérito; no puedes creer que tu merezcas algo de las cosas buenas que percibes en el mundo. Simplemente no crees merecerlo. Te crees indigno.

Tus creencias, seas conciente de ello o no, configuran tu sistema nervioso, tu cerebro y hasta tu bioquímica.

Existen creencias potenciadoras, pero también limitantes y auto restrictivas. Por ejemplo:

– es imposible para mi perder peso
– intentar algo nuevo me llevará al fracaso
– es muy difícil ser feliz
– nací para la pobreza
– no se puede tener todo en la vida

Son literalmente miles y miles las formas que puede adoptar el pensamiento para luego cristalizar en una creencia. Y esta será el determinante secreto de todo lo demás. Miles de pensamientos surcan tu mente cada día, pero solo aquellos que aceptas como verdad se convertirán en creencias. Cuando tienes una creencia es pensamiento instalado en tu cuerpo, lo sientes como emoción, y estas convencido de “el mundo” es así…

La persona que cree que intentar algo nuevo le llevará al fracaso “vive” esa creencia como la “verdad”, como una realidad dada e inmodificable. La somatiza, y como para él el mundo es así, por Ley de Atracción se entrará con la confirmación de su creencia.

El inconsciente trabaja para confirmar la veracidad de cualquier creencia asumida como verdad. Crees que hay escasez?, que hay poco para repartir y muchos que lo pretenden?, entonces la vida parece devolverte con millones de experiencias que confirman la “verdad” de esa creencia. Pero a tu lado puede estar una persona que cree que el universo es abundante por definición, cree que todo esta lleno de miles de oportunidades. Y la vida parece darle la razón con miles de pruebas que le confirman su percepción.

Es universo (y todo lo que contiene) simplemente ES; todo lo que pensamos acerca de él tiene lugar en nuestro mundo interior. Y ese mundo interior que creamos con nuestro pensamiento (y creencias) manifiesta o atrae lo semejante del mundo exterior. La razón es muy simple, si algo no existe en mi interior no puedo verlo en el exterior, así lo tenga enfrente. Nada puedo reconocer en el mundo exterior que no haya antes reconocido en el mundo interior.

ORIGEN DE LAS CREENCIAS

Existen cuatro fuentes principales, en ellas encontraremos seguramente el origen de nuestras creencias dominantes.

– Improntas. Estas son impresiones que se instalaron en los primeros años de vida. Esos eventos y circunstancias que antes de los 7 años dejaron a nuestro cerebro con una configuración particular. Aquí se toman definiciones acerca de quien uno es que suelen afectarnos para toda la vida.

– El entorno donde te criaste. La familia, la escuela, el barrio, la situación del país en esa época. Todas las historias que uno vivió y asimiló. Por ejemplo, si no viste historias de éxito y prosperidad, seguramente no existan en tu inventario.

– Modelado. Esto significa a quien “copiaste”. Todo copiamos conductas y modos de ver el mundo de personas que admiramos. Generalmente esto se hace inconscientemente.

– Experiencias significativas. Tal vez algún éxito importante te ha hecho creer que todo es posible, o uno doloroso que nada bueno puedes esperar.

Como sea, reconocer que somos seres determinados por nuestras creencias es el primer paso; el segundo comprender a que conduce cualquiera de las creencias que aceptamos en nuestra mente. Por ultimo, aprender a eliminar las creencias negativas e instalar aquellas realmente útiles para la vida que queremos manifestar.

Toda conducta humana tiene detrás un creencia. Una presuposición de cómo son las cosas. Pasar al nivel en donde uno se ve como un hacedor de creencias, es un buen inicio al despertar de la conciencia.

Creer es Crear

 

Comentarios

Related posts