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Vamos a conocernos… Reflexión

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Vamos a conocernos

Vamos a hablar para también confiar o vamos a aclarar nuestras dudas, aceptarnos como somos.  

Vamos a compartir para poder aprender, vamos a reír y si es necesario, a  llorar, vamos a ser discretos y cultos para que perdure nuestra amistad.  

Vamos a conversar, vamos a platicar, vamos a ayudarnos, sin hacernos daño, sin herir a los demás.  

Vamos a ser sinceros y a querernos.

Vamos a aprender pequeños detalles y visualizar las bondades, vamos a estudiarnos y analizarnos, vamos a escucharnos y complacer nuestras inspiraciones.  

Vamos a respetarnos y motivarnos por medio de la comunidad, para seguir luchando por esas metas ya fijadas y objetivos ya propuestos.

Vamos a acercarnos, usar la capacidad de la razón que se nos había brindado y concedido como personas sabias que somos.  

Vamos a demostrar nuestros sentimientos, vamos a amarnos si es preciso sin temor, vamos a soltarnos, ser libres y expresar nuestras ideas, ilusiones y fantasías.  

Vamos a conservar todo lo que compartimos, vamos a caminar en este clima de la vida que ha sembrado nuevas impresiones y vivir nuestras emociones.  

Todo tiene su final y según un día empieza con el sol radiante, termina y finaliza en la oscuridad, con la única luz de la luna, pero acompañada de las estrellas, sus eternas y fieles compañeras.  

Hay que saber aprovechar los momentos y circunstancias cuando se nos de la oportunidad.

Comportarnos como adultos maduros y seres humanos que somos, en  consideración, cada cual en su lugar, nuestra posición en la sociedad y medio ambiente que nos rodea, en esta humanidad.

Que cuando llegue ese momento determinado de personalizar alguna relación iniciada, no tengamos que arrepentirnos de los pasos tomados y dados, y que  todo culmine en una linda realidad, de lo que es tener realmente una amistad.  

Vamos a relajarnos y a despertar ese niño que hay dormido dentro de cada uno de nosotros.

Como el Alfa y la Omega esperando que lo que un día  comenzó, finalice; aunque toda regla tiene su excepción, la vida un día comenzó y el amor nunca murió.

No es un compromiso, ni una obligación, sino un impulso del corazón que hay que saber tratar y entender, dejarlo desarrollar y crecer, y de estas  experiencias podemos aventurar, siempre y cuando a nadie perjudique.  

Vamos a conocernos.

Vamos a hacer nuestra historia.

Nuestra historia en nuestro propio mundo.

Una historia así vale la pena emprenderla.

Autor desconocido

 

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