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Aprendí a cerrar los ojos… Escrito de Azucena Pacheco

 

boca roja

Aprendí a cerrar los ojos…

Escrito de nuestra colaboradora Azucena Pacheco, de Guadalajara Jalisco, México.

Hace unos días mi hijo el más pequeño trajo un dibujo para mi, me pareció hermoso mi niño tiene 6 años. Me dijo es cuando tu y mi papa se casaron, aquí está el Padre que los está poniendo benditos y aquí están mi papá y tú, los dos rodeados de corazones porque están muy enamorados.

Solté la carcajada y lo miré, gracias mi amor nos pusiste guapísimos, y me respondió, pero yo ya sé que tú y mi papá no se han casado, y si están enamorados, ¿porqué el padre no los ha querido poner benditos?

La sangre me dio un bajón pero no quité la sonrisa, le inventé a mi bebé alguna historia divertida por la cual no lo habíamos hecho, con la promesa que eso lo resolvería pronto.

Tengo más de 10 años viviendo con el padre de mis hijos en los cuales ha habido estira y afloja pero siempre pensé que era parte de todas las parejas. Y aun lo sigo creyendo.

El es un celoso empedernido, las mujeres que viven con una muestrita de estos me entenderán, nunca encuentran nada, pero no pueden dejar de buscar y la verdad una se acostumbra, (aprendes a cerrar los ojos los oídos ya después, todos tus sentidos).

Si. Te acostumbras a alejarte de todas las personas que te rodean y te quieren, Desde amigas que los incomodan, y en casos extremos hasta tu familia les parece mala influencia.

Yo siempre fui una niña muy sociable y alegre, tenía pocos amigos y amigas pero de esos que valen la pena. Desde que me vine a vivir con él me aleje de todos, solo vivía para él.

Mis bebes y ya están creciendo así que decidí reintegrarme al mundo, me sentía sola y no productiva pues él es además adicto al trabajo y solo viene a dormir a casa.

Empecé a contactar amigos, ya que necesitaba conseguir empleo. No saben el gusto y la emoción que me dio volver a saber de ellos después de casi 10 años y aun mas lo bien que me sentí cuando supe que me recordaban con el mismo cariño que yo a ellos.

Creo que de ahí fueron más serios los problemas por sus celos. Lo curioso aquí es que él nunca estaba en casa y ni siquiera se tomaba la molestia de tomar mis llamadas. Con todo y su trabajo de lunes a domingo de 7:00 am a 12:00 pm se dio el tiempo para hacerme la vida de cuadros cuando se enteró de mis intenciones de “salir al mundo”.

Así que cerré los ojos y preferí no tener problemas, dejé lo del empleo y me resigné a por lo menos haber vuelto a saber de mis amigos. Una se acostumbra, me acostumbré a vivir esto como mi verdad. Y en realidad estaba tranquila.

Con todo y esto, los insultos y los comentarios como “tus novios” tus “amiguitos” etc, se hicieron muy cotidianos en mi casa, también me acostumbré.

Les comento esto porque la noche que mi bebé me dijo que porque no nos casábamos se me hizo fácil hablarlo con él y en realidad a pesar de todo lo que vivía estaba dispuesta a hacerlo. Su respuesta fue NO. Dando las explicaciones y pretextos que le habían funcionado por tanto tiempo…

Al siguiente día se despidió como siempre muy amoroso, como si nada pasara igual yo.

Pero esta vez ocurrió algo diferente, olvidó su ipad. Yo no la toco porque en verdad ni me interesa pero mi niño la tomo para jugar. Me causó curiosidad la cara de mi hijo los ojitos que ponía y la forma en que volteaba hacia mí, dejé lo que estaba haciendo y me acerqué.

Estaba conectado su Facebook, tenía decenas de fotos de mujeres desnudas que mi impresión fue que eran prostitutas por la manera en la que estaban en las fotos. ¡Eran sus contactos!. Aparte de un sin número de mensajes a varias de ellas pero a una en especial con la que al parecer tenía un amorío…

Le dije al niño que dejara eso porque no era de nosotros.

Salí de la recámara y tomé el teléfono le llamé, solo le dije olvidaste tu ipad, con tu face conectado y colgué. ¿Qué mas podía decir? Yo había permitido esto por mucho tiempo. Aun así dolió, toqué fondo, salió todo de mi, quede vacía… Estoy segura que muchas mujeres al igual que yo tenemos buenas temporadas y las malas cerramos los ojos para creer que no pasa nada.

Hoy me siento tan cansada y apática que no tengo ni la más mínima intención de reclamar. Después de 10 años de no hacerlo ¡hasta yo me rio de mi!.

No me queda nada más que decir que sentirme vacía de él me da la gran ventaja de la frase que tanto me gusta –Lo que está vacío lo puedes volver a llenar– Salió de mi un amor tóxico que me quitó miles de cargas que estaban acabando conmigo.

Se que para todas las mujeres que vivimos esto, que aprendemos a cerrar los ojos, lo más difícil es salir de nuestro punto de confort, tenemos miedo de lo que sabemos que va a ocurrir.

¿Saben que paso conmigo y que me hace sentir orgullosa? Que el vacío tan grande que dejó en mi autoestima, mi alma y amor propio lo llené de fuerza, dignidad, libertad y salud para mí y para mis hijos.

Hoy estoy llena de ilusiones y de proyectos para mí y para mis hijos, en mi vida personal y profesional. Sé que las cosas no se hacen de la noche a la mañana y yo empecé ayer. No sé cuanto tarde este proceso de cambio ni cuán difícil sea. Lo importante es dar el primer paso yo ya lo di.

Seguramente después de esto leerán la historia de una mujer que dejo atrás una vida vacía, dolorosa y humillante y se convirtió en mejor persona, mejor madre y excelente profesionista.

“Hoy mis sueños empiezan a cristalizarse”

Mil Gracias Pako y Guille que no han dejado de creer en mi…

Abrazos y bendiciones para todos

AZUCENA
Escrito de nuestra colaboradora Azucena Pacheco, de Guadalajara Jalisco, México.

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