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Hoy… Lo siento por él. Escrito de Azucena Pacheco

dama en rojo

Hoy… Lo siento por él.

A ella conocí hace algunos 10 años cuando me mudé a mi nueva casa, salía muy poco, solo a traer  lo que le hacía falta de la tiendita de la esquina, pues cada quince días, ella y su pareja se iban a los grandes mercados a traer los víveres exactos y un poco más los cuales se usarían si y solo si algún día atacaba la hambruna o algo así (En serio que tenían un arsenal de alimentos enlatados y garrafones con agua).

Parecía muy sencilla aunque era hermosa, con ropas un poco desfachatadas y siempre de cara lavada y no porque ella así lo quisiera les puedo asegurar, más bien las ganancias que daba la empresa para la que trabajaba, la cual era de su pareja no daba para tales lujos. Lucia más bien descuidada porque hasta donde yo sé es muy joven y ya se veían los estragos del sol en su cara blanca y sus ojos claros pero parecía feliz. ¡Estaba enamorada!

 

Él, un tipo guapo, agradable, dueño de su propia empresa, (que desde el momento que no le da para las cremas de su mujer no creo que haya sido muy buena), bromista y carismático siempre llevando sus utensilios de trabajo de allá para acá… Siempre ocupado, pero amable saludando con gran sonrisa y a veces tener una charla de vecinos con él es divertido. (al padre de mis hijos le choca y casi puedo jurar que a los maridos de todas jijiji).

 

Ella se enteró que yo tenía un pequeño negocio en casa, ese fue el motivo por el cual nos conocimos. Primero era solo una clienta, después nos hicimos un poco amigas, digo un poco porque yo con tantas ocupaciones y ella con tan pocos permisos casi no nos veíamos.

 

Cada que hablaba de él le brillaban los ojos y alzaba la voz, lo amaba realmente, llevaba viviendo con él diez años y tenía menos de treinta! Le regalo parte de su vida.

No estaban casados aun así me consta que ella lo amaba, él medio lunático pedía comidas especiales medio raras, solo por mencionar algo, casi vegetariano (no sé si por convicción o por no gastar en carne) y ella le hacía tooodos sus gustos, en verdad la admiro no sé de dónde sacaba tantas ideas para tan pocos medios en todos los aspectos.

 

Era empleada de la empresa de su novio, sin sueldo obviamente, después de todo de ahí salía todo lo que se gastaba, él le daba casa, comida y sustento, (¿pero eso que no le correspondía solo por el hecho de ser su mujer?), además no era casa, era oficina que no tenía ni muebles, solo los utensilios y herramientas de la empresa, la comida era aceptable pues ella se esmeraba mucho en cuidar su ya bien formada figura y el vestido para mi gusto era muuuy precario. Pero…¡¿y el sueldo, el efectivo, el cash?! Ella no tenía acceso a nada así, literal, nada. Aun así se le miraba feliz. Yo me declaro una completa enamorada del amor, pero aun así no me cabía en la cabeza como se dedicaba a el por amor, a su amor.

Alguna vez lo escuché decir que ella trabajaba con él porque quería, pero que le aconsejaba que se dedicara a su carrera o que pusiera un negocio, hasta creo le consiguió un trabajo en el que solo estuvo algunos días pues ella prefería estar con él, que creía y yo también que por cuidarlo de “los peligros de la calle” propios de los de su género.

 

Ella es abogada y le gustaban los negocios así que cada que se le ocurría un buen concepto de negocio venia a consultarme, se le dan muy bien las manualidades y tenía muy buenas ideas además dibuja hermoso, creo que si se enfoca a ella a una de sus tantas actividades le iría muy bien en el aspecto económico.

No podía cristalizar sus ideas sobre negocios para ganar un poco de dinero ya que las cuestiones administrativas de la empresa de él la tenían muy ocupada, además de que cuando acababa lo administrativo se ocupaba de lo operativo, en realidad le costaba trabajo ganarse el pan!. Eso pensaba yo, pero ella no se quejaba.

Alguna vez le cuestione su forma de vida y me dijo que estaba contenta y que tal vez yo tenía tantos problemas con mi marido porque pensaba en otras cosas y que mi prioridad tenía que ser él (Claro que pensaba en otras cosas tengo tres bebes que no podrían vivir de amor así yo se los exigiera) me pareció muy respetable solo diferentes formas de ver la vida y puntos de vista.

 

Un día escuche un pleito entre ellos, bueno más bien a él gritándole a ella. En ese momento creí que era un patán y que no agradecía todas las cosas que ella hacía y sobre todo las que dejaba de hacer por él (ahora entiendo que no había nada que agradecer, era su decisión, nadie la obligaba).

 

Al poco rato ella llego llorando, en el momento pensé que era solo enojo la verdad tenía yo tantas cosas en mente que la oía sin escuchar, hasta que me miró a los ojos y me preguntó ¿crees que es justo amiga?, en ese momento me enteré; había cambiado su mirada, estaba vacía, no había nada más para él. Y lo más probable es que así sintiera su alma, con una gran ventaja –lo que esta vacío lo puedes volver a llenar- ¡no entiendo como él no lo notó!

 

Deje de verla algún tiempo, vino a despedirse pero no la tomé muy en serio, hasta que me di cuenta por medio de las redes sociales que se había mudado de ciudad, solo una vez le pregunté como estaba y contestó que bien. No pregunte más.

A él ya no se le veía mucho, al parecer estaba muy ocupado en su trabajo ya que le exigía muchos viajes así que se dedicó a viajar y trató de olvidarse de ella. ¿De una mujer así? Casi imposible.

 

Unos meses después ya estaba ella de regreso otra vez viviendo con él, pero como ya lo había yo dicho, la mirada le había cambiado, ya no se sentía orgullosa de él y no alzaba la voz cada que lo mencionaba, además se creyó que necesitaba un sueldo y trabajar en ella, no sé si eso era tema de discusión dentro de su bodega-oficina-dormitorio pero ella lo decía con la mirada.

Una vez más se fue.

Tengo entendido que una él fue por ella -por lo menos se dio cuenta que una mujer de esas es difícil de encontrar en estos tiempos- platicándole sobre un muy buen proyecto para su empresa. Había que cambiarse de ciudad y ahí empezarían de nuevo, de todo a todo. Ella accedió, estuvieron aquí unos días mientras terminaban los preparativos para establecerse en la nueva ciudad con su nueva vida. Ella vino a despedirse, se le veía contenta parecía convencida con la idea de su nueva vida le desee suerte y la abracé.

Unos meses después regresó él solo, no me causó sorpresa, pues acá estaba su familia, lo que si me pareció extraño fue que estaba siempre metido en su casa, solo, me acerqué a saludarlo ya que parecía adolorido, no del cuerpo, sentía algún dolor en el alma, solo pregunté ¿Cómo estás? Su respuesta fue: “Me dejó, encontró a otra gente, otros amigos, probablemente a otra persona, un día ya no llegó a casa, no contestaba llamadas ni mensajes a los pocos días solo regresó por sus cosas reprochando todo el tiempo que había trabajado para mi sin un sueldo y lo mal que yo la trataba, en ese momento me enteré que por mucho tiempo se sintió que era invisible para mí… pero ¡¿porque lo dijo hasta ahora?!”

Estoy segura que ella se lo había dicho muchas veces antes, no solo con palabras también con acciones, con miradas, con llantos y con gritos, solo que él no pudo o no quiso escuchar.

 

He tenido varias pláticas con él y hemos hablado desde cosas profundas hasta la más tonta tontería. Aun veo el dolor en su alma solo que lo manifiesta en enojo. Sé que tardara en sanar. Ahora que lo conozco un poco más y se el dolor que le causo la perdida de una gran mujer en verdad se los digo en serio, lo siento mucho por el…

A ella no la he vuelto a ver pero me encantaría ver la luz en sus ojos que había desaparecido y ojala que cuando vuelva su luz este ahí. En realidad espero que sea el doble de brillante.

 

Señores hoy la competencia entre hombre y mujer es feroz, si tiene en sus brazos en su casa y en su cama a una mujer que está feliz solo por el hecho de estar con ustedes, que los ayuda a cumplir sus sueños haciéndolos parte de los de ella le aseguro que tienen una garantía de vida estable feliz y exitosa.

Cuídenla, escúchenla, mírenla, busquen la luz en su mirada y en su sonrisa, ella está feliz con ustedes, solo encárguense de que siga así.

Y Siiiii señores en verdad el amor se acaba, por más fuerte, dependiente y hasta enfermizo que pueda ser, todo tiene un límite.

AZUCENA

Autora de este escrito: Azucena Pacheco, de Guadalajara, Jalisco, México

 

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